Tras un proceso auditoría desarrollado junto a Applus+, Echeverría Izquierdo Montajes Industriales alcanzó la certificación de su Sistema de Gestión de Igualdad de Género y Conciliación de la vida laboral, familiar y personal. El resultado reconoce un trabajo que involucró procesos, liderazgos, equipos y nuevas formas de abordar la cultura organizacional.
Los días 24 y 25 de agosto marcaron un nuevo logro para la empresa, luego de concluir satisfactoriamente el proceso de auditoría realizado junto a Applus+ y obtener la certificación de la Norma Chilena NCh3262:2021.
El reconocimiento es resultado de un trabajo que comenzó mucho antes de la auditoría. Implicó revisar prácticas, analizar procedimientos, identificar brechas, incorporar nuevas herramientas y abrir conversaciones necesarias para seguir fortaleciendo una cultura basada en la igualdad de género, la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, la corresponsabilidad y el buen trato.
Mirar hacia adentro para avanzar
Implementar la Norma significó observar de manera integral distintos procesos de la organización y preguntarse cómo los principios de igualdad y conciliación se reflejan en la experiencia de las personas trabajadoras.
Ese ejercicio permitió revisar materias vinculadas al reclutamiento y selección, capacitación, desarrollo de carrera, remuneraciones, ambientes laborales, salud integral, violencia intrafamiliar, inclusión y medidas de conciliación, entre otros ámbitos.
Se reconocieron avances, pero también se detectó oportunidades de mejora y traducirlas en una planificación concreta, con responsables, indicadores y acciones destinadas a mantener estas materias activas durante todo el año. Porque un sistema de gestión adquiere valor cuando puede medirse, revisarse y seguir evolucionando.
Llevar la Norma a lo cotidiano
Uno de los desafíos centrales fue transformar conceptos técnicos en contenidos cercanos y comprensibles para las personas.
Así surgió “Así se vive EIMISA”, una línea comunicacional que permitió acercar temas como corresponsabilidad, conciliación, igualdad de oportunidades, lenguaje libre de sesgos, inclusión, prevención de la violencia y buen trato a situaciones que forman parte de la vida diaria.
La conversación dejó entonces de estar únicamente en la Norma para trasladarse a preguntas mucho más concretas:
- ¿Cómo entregamos una instrucción?
- ¿Cómo resolvemos una diferencia?
- ¿Qué criterios utilizamos al abrir una oportunidad?
- ¿Cómo ejercemos el liderazgo?
- ¿Qué barreras podemos estar reproduciendo sin advertirlo?
- ¿Cómo generamos condiciones para que cada persona pueda participar y desarrollarse?
Desde esa mirada, la igualdad de género y la conciliación comenzaron a abordarse como parte de la forma en que se trabaja, se lidera y se construyen relaciones al interior de la compañía.
El buen trato como parte de la cultura
El fortalecimiento de los ambientes laborales ocupó un lugar relevante durante la implementación. En línea con la Ley Karin, se reforzaron contenidos relacionados con la prevención del acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en el trabajo, junto con la difusión de los canales disponibles para realizar denuncias y la información necesaria para comprender cómo funcionan estos procedimientos.
Al mismo tiempo, el buen trato comenzó a abordarse desde una dimensión preventiva: no únicamente desde aquellas conductas que deben evitarse, sino también desde las acciones que fortalecen una convivencia respetuosa.
Escuchar otras miradas sin descalificar, entregar retroalimentación cuidando la dignidad de quien la recibe, respetar límites, abordar diferencias sin intimidación y reconocer que ninguna exigencia laboral justifica el menoscabo de otra persona son parte de ese compromiso.
Conciliación y corresponsabilidad: una conversación necesaria
Otro de los avances estuvo relacionado con la forma de comprender la conciliación de la vida laboral, familiar y personal. Las medidas disponibles en la compañía comenzaron a complementarse con una mirada de corresponsabilidad, entendida como la distribución equilibrada de las tareas domésticas, familiares y de cuidado entre quienes integran un hogar.
Este enfoque permite ampliar la conversación y evitar que las responsabilidades de cuidado sean asociadas automáticamente a un género determinado. La conciliación se aborda así desde una perspectiva más integral, vinculada al bienestar, la organización del trabajo y la igualdad de oportunidades.
Más oportunidades, menos barreras
El proceso también permitió seguir fortaleciendo acciones relacionadas con inclusión laboral y participación. Durante este período se avanzó en formación, acompañamiento y sensibilización, además de la revisión de procesos destinados a favorecer una participación más equitativa de las personas con discapacidad.
En paralelo, se incorporaron nuevas miradas sobre selección, desarrollo, capacitación y acceso a oportunidades, con el propósito de avanzar hacia decisiones cada vez más basadas en competencias, experiencia y criterios objetivos, disminuyendo el impacto que puedan tener los estereotipos o sesgos.
Escuchar también forma parte de mejorar
La implementación contempló distintas instancias de formación, entrevistas, levantamiento de información y evaluación. Encuestas de eficacia comunicacional, auditorías internas, revisión de indicadores y espacios de conversación permitieron conocer cómo estaban siendo comprendidos los contenidos y qué materias requerían mayor profundidad.
Esa información comenzó a transformarse en nuevas acciones. Porque la mejora continua también requiere escuchar a quienes forman parte de la organización y utilizar esa experiencia para orientar las siguientes decisiones.
Una auditoría que puso a prueba lo construido
Durante las jornadas del 24 y 25 de agosto, el proceso de auditoría desarrollado junto a Applus+ permitió revisar procedimientos, registros, evidencias y mecanismos asociados al Sistema de Gestión de Igualdad de Género y Conciliación.
La instancia también incorporó entrevistas con distintas personas de la organización, permitiendo observar de qué manera los principios y compromisos definidos se estaban trasladando a la práctica.
El resultado favorable permitió alcanzar la certificación NCh3262:2021, consolidando un avance significativo dentro del proceso de evolución cultural de Ei Montajes.
La certificación marca un hito. El trabajo continúa.
Obtener la certificación acredita lo construido hasta ahora, pero no representa el cierre del proceso.
Durante los próximos meses continuarán desarrollándose acciones vinculadas a ambientes laborales, buen trato, salud integral, violencia intrafamiliar, conciliación, inclusión, capacitación, desarrollo de carrera, estereotipos de género, reclutamiento y selección, y equidad en los distintos procesos de gestión de personas.
El desafío será mantener estos principios presentes en las decisiones, relaciones y experiencias cotidianas de quienes forman parte de la compañía.
Porque las políticas entregan un marco, los procedimientos ordenan el camino, pero la cultura toma forma en lo que las personas hacen cada día.
La certificación NCh3262:2021 deja una evidencia concreta del avance alcanzado. El próximo paso será seguir haciendo que ese compromiso se reconozca, cada vez más, en la manera de vivir Ei Montajes.



